Cuando se dice que el estado ha de promover la salud, generando actuaciones preventivas entre otras, tengo la sensación de que olvidan el aspecto psicológico. Y la tengo porque algunos médicos de familia apenas derivan ante trastornos mentales al especialista, y porque casi es inexistente la psicoterapia tan necesaria para atender a las personas que no solo sufren grandes trastornos mentales, los comúnmente llamados enfermos mentales, sino a otras serie de situaciones como la depresión, angustia...
En mi experiencia observo que todo se reduce a una pastilla, pero ayudar a un estado de bienestar o felicidad se ha desterrado del objetivo de la salud, objeto de la psicoterapia, pareciese que estamos clasificados en personas "inválidas" o "válidas" dentro de la categoría de ser productivo, el sufrimiento emocional, los instantes de confusión que la existencia conlleva, no entra en la categoría reducionista de esta cultura, que ha reducido el concepto persona a ser consumidor y productor, eliminando el concepto ciudadanía, persona que posee derechos sociales, y ya no comentamos el derecho a la felicidad. Es el mundo feliz de Adous Huxley donde todo se soluciona con pastilla.
No se trata de negar la eficacia de la farmacología en salud mental, sino de situarla en su justo contesto, en el del equilibrio biológico del cerebro, pero sin una buena psicoterapia no existe un tratamiento realmente eficaz, sería como permitir que una rotura de huesos se curara, pero sin ejercer la rehabilitación para una adecuada recuperación de la función del órgano.
Y esto es lo que pretendo exponer, que no facilitamos en los servicios de salud, todos los medios para que se recupere la salud mental, no es reajustar los componentes químicos del cerebro, es también contribuir a que la existencia de las personas se adecuen cognitivo, emocional y conductual a sus circunstancias, para que logre su bienestar completo.
Uno de los rasgos de la depresión es la incapacidad de disfrutar, ¿hay alguien que no se plantee instantes de disfrute en su existencia? y ya sea en familia, con alguna afición.
¿Acaso es prioritario ser productor, aunque se mantenga el sufrimiento psicológico?
¿podemos obviar nuestro ser, nuestra identidad (que se crea en lo psicológico) porque sólo nos duela el estómago, la muela u otras enfermedades más dolorosas? ¿no se sabe que algunas de los síntomas o molestias pueden ser manifestaciones de un malestar psicológico?
Si la respuesta es no, que no podemos dividirnos en compartimentos estancos, lo físico sin conexión con lo social y psicológico, lo psicológico igual y así también lo social, habrá que convencerse de que la salud es la atención integral de la persona.
Datos personales
- JUANJO
- Me forme en profesiones de ayuda, y dedique mi labor profesional a compartir sufrimientos y alegrías, ejercí como CUIDADOR, inventé espacios de placer como ANIMADOR SOCIOCULTURAL, busque recursos bajo los adoquines como TRABAJADOR SOCIAL, participe como EDUCADOR SOCIAL a la transformación de la realidad, FORME en cursos donde aporté mi experiencia y conocimientos, con el fin de que surgieran excelentes profesionales, ESCRIBÍ manuales sobre discapacidad y mediación, y EJERZO COMO ACOMPAÑANTE PSICOLÓGICO, TERAPEUTA TRANSPERSONAL, QUE APORTA TÉCNICAS DE MEDITACIÓN PARA EL ENCUENTRO PERSONAL CON SI MISMO, Y EXPRESO SENTIMIENTOS EN MIS ESCRITOS, SURGIDOS DE LAS HISTORIAS RECIBIDAS Y DE LA EXPERIENCIA DE VIVIR.
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domingo, 6 de marzo de 2011
Cuando más necesarios son los servicios sociales, más se eliminan su capacidad de actuación.
Levamos estos 3 ó 4 años hablando de crisis económica, omitiendo el termino social, puesto que la crisis económica conlleva una necesaria crisis social, dado que ambas están íntimamente relacionada. La economía es una función de la vida social, la cual no solo implica las relaciones personales, sino que estas relaciones, siguiendo teorías sociológicas que indican que la economía determina las relaciones sociales, están influenciadas por la economía, y la economía es quien condiciona la posibilidad de obtener un puesto de trabajo, y la obtención de un puesto de trabajo conlleva la obtención de la economía familiar, sin las cuales no se puede cubrir las necesidades más básicas de la ciudadanía. Si no se obtiene trabajo no se puede lograr la manutención familiar.
Esta situación crea condiciones para que se desarrollen situaciones de violencia (y no me refiero a los malos tratos familiares, no justificar por esta situación lo que se produce en cualquier situación económica) donde se expresan las frustraciones a través de insultos, malos gestos y otro tipo de manifestación por el estres y la presión , adicciones, perdida de que las familias sufren, al ser quienes se encargan de los parados y paradas y enfermos y enfermas entre otras funciones,autoestima, problemas de salud, incluida la salud mental, perdida de relaciones sociales, familiares y de amistad, que permita sostener al individuo, entre otras causas por la pérdida de estatus, al perder el rol que el trabajo otorga.
Situaciones de marginalidad y exclusión social que aumentan, manifestándose de diversas formas, observándose los problemas sociales que inundan la comunidad, y digo problemas sociales y no individuales porque aunque los problemas lo manifiesten los ciudadanos y ciudadanas, las causas no son exclusivamente individuales, ni afecta únicamente a la persona puesto que existe una influencia social atentando al orden de la misma y el bienestar.
Y porque los ciudadanos y las ciudadanas manifiestan los problemas que están insertado en la comunidad, puesto que solo esta ofrece los recursos para tal, pero también su estructura, donde se incluye los códigos de conductas, su principios rectores de la misma, crea condiciones para la marginalidad y la exclusión social, por ejemplo diré la frase falaz de quienes dicen que para vivir igual hay que trabajar más, ¿cómo se puede vivir igual si antes trabajaba x horas semanales y ahora he de reducir mi tiempo de dedicación familiar y ocio? ¿quién vivirá igual si yo trabajo más horas?
Pero siguiendo este ejemplo, si yo trabajo más en un mundo donde se ha instalado un temor a la pérdida de trabajo, a que nos embargue la casa, el coche...si el precio de la vida es más cara, mientras los ingresos se reducen, caldo de cultivo de dolores físicos, malestar mental que no permite estar en las condiciones adecuadas para ejercer el trabajo en condiciones optimas, aumentando el riesgo laboral en cuanto accidentes.
Pues bien en estos tiempos donde el riesgo de la exclusión social es más amplio, cuando es más necesario tener una red de servicios sociales adecuada para atender a la población, y no olvidar que es un derecho reconocido en la constitución artículo 41, cuando los poderes públicos más obligados están a promocionar el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanas, se observa estupefacto la reducción de gasto en estos necesarios servicios, presionados por fuerzas económicas e ideológicas ocultas por algo llamado mercado, argumentando que esto genera déficit, y creando la idea de que al no ser productivo es normal estas medidas, idea falsa puesto que es cierto que en principio parece ser que no existe un beneficio como se observa en la venta de pan u otro producto, pero se obvia que existen numerosas empresas que si obtienen beneficio del gasto público, reduciendo salarios, precarizando unos puestos de trabajo dedicados al bienestar social, algo inviable si no se puede sentir bienestar en el ejercicio de tu trabajo, y además se siente fragilidad en tu vida, dependiendo constantemente de concursos públicos.
En estos tiempos donde el estado ha de hacer valer su función principal la cual consiste en proteger el bienestar colectivo, la deniega reduciendo y eliminando servicios como el de educador de familia, servicios de ayuda a domicilio, prestaciones económicas que permitan a las familias mantenerse y evitar conflictos.
En definitiva cuando más necesarios son los servicios sociales, más se eliminan su capacidad de actuación.
Esta situación crea condiciones para que se desarrollen situaciones de violencia (y no me refiero a los malos tratos familiares, no justificar por esta situación lo que se produce en cualquier situación económica) donde se expresan las frustraciones a través de insultos, malos gestos y otro tipo de manifestación por el estres y la presión , adicciones, perdida de que las familias sufren, al ser quienes se encargan de los parados y paradas y enfermos y enfermas entre otras funciones,autoestima, problemas de salud, incluida la salud mental, perdida de relaciones sociales, familiares y de amistad, que permita sostener al individuo, entre otras causas por la pérdida de estatus, al perder el rol que el trabajo otorga.
Situaciones de marginalidad y exclusión social que aumentan, manifestándose de diversas formas, observándose los problemas sociales que inundan la comunidad, y digo problemas sociales y no individuales porque aunque los problemas lo manifiesten los ciudadanos y ciudadanas, las causas no son exclusivamente individuales, ni afecta únicamente a la persona puesto que existe una influencia social atentando al orden de la misma y el bienestar.
Y porque los ciudadanos y las ciudadanas manifiestan los problemas que están insertado en la comunidad, puesto que solo esta ofrece los recursos para tal, pero también su estructura, donde se incluye los códigos de conductas, su principios rectores de la misma, crea condiciones para la marginalidad y la exclusión social, por ejemplo diré la frase falaz de quienes dicen que para vivir igual hay que trabajar más, ¿cómo se puede vivir igual si antes trabajaba x horas semanales y ahora he de reducir mi tiempo de dedicación familiar y ocio? ¿quién vivirá igual si yo trabajo más horas?
Pero siguiendo este ejemplo, si yo trabajo más en un mundo donde se ha instalado un temor a la pérdida de trabajo, a que nos embargue la casa, el coche...si el precio de la vida es más cara, mientras los ingresos se reducen, caldo de cultivo de dolores físicos, malestar mental que no permite estar en las condiciones adecuadas para ejercer el trabajo en condiciones optimas, aumentando el riesgo laboral en cuanto accidentes.
Pues bien en estos tiempos donde el riesgo de la exclusión social es más amplio, cuando es más necesario tener una red de servicios sociales adecuada para atender a la población, y no olvidar que es un derecho reconocido en la constitución artículo 41, cuando los poderes públicos más obligados están a promocionar el bienestar de los ciudadanos y las ciudadanas, se observa estupefacto la reducción de gasto en estos necesarios servicios, presionados por fuerzas económicas e ideológicas ocultas por algo llamado mercado, argumentando que esto genera déficit, y creando la idea de que al no ser productivo es normal estas medidas, idea falsa puesto que es cierto que en principio parece ser que no existe un beneficio como se observa en la venta de pan u otro producto, pero se obvia que existen numerosas empresas que si obtienen beneficio del gasto público, reduciendo salarios, precarizando unos puestos de trabajo dedicados al bienestar social, algo inviable si no se puede sentir bienestar en el ejercicio de tu trabajo, y además se siente fragilidad en tu vida, dependiendo constantemente de concursos públicos.
En estos tiempos donde el estado ha de hacer valer su función principal la cual consiste en proteger el bienestar colectivo, la deniega reduciendo y eliminando servicios como el de educador de familia, servicios de ayuda a domicilio, prestaciones económicas que permitan a las familias mantenerse y evitar conflictos.
En definitiva cuando más necesarios son los servicios sociales, más se eliminan su capacidad de actuación.
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